Hay recetas que no se escriben con harina y azúcar, sino con recuerdos, aquellos tesoros del alma que uno trae escondidos. Sabores que no nacen en la estufa, sino en el corazón. Porque la cocina de casa —la de las madres, la de las abuelas, la de quienes nos amaron a fuego lento— guarda un aroma que ningún lugar del mundo puede imitar: el aroma tibio de sentirse amado, de sentirse en casa.
Hoy abro mi alacena y, con ella, un recuerdo.
Recuerdo a mi tío en la cocina, atento a cada detalle para que todos disfrutáramos unos ricos buñuelos, capricho de mi abuelita y gusto culposo de mi hermana y mi madre. Sobre la encimera, mi tío iba formando bolitas perfectas de masa y, con sus manos, les daba forma una por una: las aplastaba y estiraba hasta dejarlas perfectas —ni muy gruesas ni muy delgadas—, ideales para que el buñuelo, al cocinarse en el aceite, tuviera una consistencia perfecta, con la paciencia infinita de quien cocina porque ama. Cada buñuelo entraba al aceite y se doraba despacio, llenando la casa de un perfume dulce, mientras mi hermana y yo —con una alegría que todavía me hace sonreír— los cubríamos de azúcar con canela.
Y como si fuera poco, preparaba una miel de piloncillo y guayaba para bañarlos al servirlos, solo para nosotros. No eran solo buñuelos: eran su manera, callada y tierna, de decirnos «los quiero».
La receta
Para los buñuelos (unas 25 bolitas)
- 2 tazas de harina de trigo
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 cucharadita de polvo para hornear
- 1 pizca de sal
- 2 huevos
- 2 cucharadas de mantequilla derretida (puedes usar manteca de cerdo, le dará un sabor especial; mi tío los hacía con manteca)
- 1/3 de taza de leche tibia (puedes sustituirla por agua hervida de cáscara de tomate verde, en la misma cantidad; recuerda lavar bien las cáscaras)
- Aceite para freír
- Para cubrir: 1/2 taza de azúcar + 1 cucharada de canela
Para la miel de piloncillo y guayaba
- 2 piezas de piloncillo (≈250 g)
- 3 guayabas maduras en trozos
- 1 raja de canela
- 2 tazas de agua
- 3 piezas de anís estrella
Preparación
- Mezcla la harina, el azúcar, el polvo para hornear y la sal formando un pequeño volcán; en el centro incorpora los huevos y la mantequilla, y agrega la leche tibia poco a poco hasta formar una masa suave.
- Amasa, cubre y deja reposar de 20 a 30 minutos.
- Forma bolitas parejas entre tus palmas, con mucho amor, como lo hacía mi tío.
- Estira cada bolita con la palma de la mano, haciendo presión sobre la encimera.
- Fríe a fuego medio, girándolas, hasta dorar. Escúrrelas.
- Tibias aún, revuélcalas en el azúcar con canela.
- Para la miel: muele perfectamente las guayabas (incluyendo los huesitos) y ponlas a hervir junto con el piloncillo, las 2 tazas de agua, la canela y las estrellas de anís; deja hervir de 15 a 20 minutos o hasta que espese.
- Sirve los buñuelos bañados con la miel tibia. Compártelos: siempre saben mejor en familia.
Para cerrar
En Lady Regaliz creemos que cada ingrediente guarda una historia, y que cocinar es una forma hermosa de no olvidar. Que estos buñuelos te lleven a una cocina llena de risas, de manos queridas y de ese aroma que nunca se va.
Con cariño,
Lady Regaliz (GMCM)
