Hay aromas que son hogar entero. El de mi abuelita cocinando por las tardes —el caldo de habas espesando en la olla, el té hirviendo en la estufa— llenaba la casa de una paz que, a día de hoy, todavía busco en cada cocina.
La memoria
La recuerdo sentada en la mesa del comedor, limpiando sus habas con calma para preparar la comida de la tarde. Mientras tanto, en la estufa ponía a hervir té de canela o de limón, y toda la casa se perfumaba. Eran tardes que sabían a refugio. ¡Cómo extraño esos olores, esa escena: verla tan concentrada, tan serena, y respirar el rico aroma del té hirviendo mezclado con el del caldo!
Me gustaba que me sirviera té de canela en un vasito color rosa de plástico, pequeñito para mis manos de niña. Lo tomaba entre mis dos manitas, soplaba el vaporcito y sentía calor al instante. Ahora que lo pienso, era un calor del corazón; lo recuerdo con nostalgia. No era el té: era el amor de mi abuelita consintiendo a sus nietas.
La receta: Caldo de habas con chile de árbol (6 porciones)
Ingredientes
- 2 tazas de habas secas peladas
- El sazón: 3 jitomates, ¼ de cebolla, 2 dientes de ajo y 2–4 chiles de árbol secos (al gusto)
- Unas ramas de cilantro fresco
- 2 cucharadas de aceite y sal al gusto
- 2 litros de agua
Preparación
- La cocción: Enjuaga las habas y cuécelas en los 2 litros de agua con un trozo de cebolla y sal. Cocina a fuego bajo hasta que estén tan suaves que empiecen a deshacerse; este es el secreto para que el caldo espese naturalmente.
- La salsa: Asa los jitomates, la cebolla, el ajo y los chiles de árbol. Licúa y cuela.
- El toque final: Sofríe esta salsa en el aceite hasta que cambie de color (que se sazone bien) e incorpórala a la olla de las habas.
- El tiempo: Deja hervir a fuego bajo durante 15–20 minutos. Ajusta la sal y sirve caliente, decorando con cilantro fresco y, si te gusta, un chorrito de limón.
De la receta a tu Alacena
¿Lista para prepararla? Consigue los ingredientes con el sabor y la frescura de Lady Regaliz:
Para cerrar
Que este caldo te abrigue las tardes y te devuelva, aunque sea por un instante, a esa cocina serena donde unas manos queridas limpiaban habas y todo, absolutamente todo, olía a hogar.
De mi alacena a la tuya, con amor y devoción.
Lady Regaliz (GMCM)

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