Hay sabores que abrigan. Que no llenan el estómago, sino el alma. El atole es uno de ellos: una caricia tibia en las mañanas frías, un abrazo servido en jarrito de barro. Cuando lo hacía mi abuelita sabía a casa, a calma, a que todo iba a estar bien. Mi abuelita y mi madre tenían un sello diferente para hacer su atole, y hoy mi tío aún lo sigue preparando tal como ellas lo hacían.
La memoria
Mi abuelita preparaba el atole de masa despacio, removiendo sin prisa para que no se hiciera grumos, perfumando la cocina con ese rico aroma a canela. Recuerdo el vapor subiendo de la olla, el perfume dulce y herbal extendiéndose por toda la casa, y a ella, con su vestido azul y su delantal de cuadritos blancos con amarillo. Su delantal tenía dos bolsitas con la cara de una muñequita de chapitas rosadas; me encantaba ver a mi abuelita cuando cocinaba. Se recargaba de un lado de la estufa y dejaba ver sus dos trencitas largas, atadas con un cordoncito negro que daba una vuelta.
Con mucha paciencia cuidaba que el atolito quedara en su punto, cálido y espeso, para que todos lo disfrutáramos juntos. Era su forma de darnos los buenos días con el corazón.
La Receta
Ingredientes (para 4–6 jarritos)
- ½ taza de masa de maíz (o ½ taza de harina de maíz nixtamalizado)
- 4 tazas de agua
- 2 tazas de leche
- 1 piloncillo chico (o ½ taza de azúcar, al gusto)
- 3 estrellas de anís
- 1 raja de canela
- 1 pizca de sal
Preparación
- Disuelve la masa en 1 taza de agua fría hasta que no quede ningún grumo. Reserva.
- En una olla, calienta el agua restante junto con la leche, el piloncillo, la canela y las estrellas de anís. Deja que suelte un hervor suave para que las especias liberen todo su aroma.
- Cuela la mezcla de la masa e incorpórala poco a poco a la olla, sin dejar de mover con una cuchara de madera —como lo hacía mi abuelita, con paciencia y mucho amor. Porque el atole sabe más rico cuando se hace con cariño.
- Cocina a fuego bajo, removiendo constantemente, hasta que espese a tu gusto (aproximadamente de 10 a 15 minutos). Añade la pizca de sal: este es el secreto para realzar el sabor del atolito (puedes omitirla si lo prefieres, es tu decisión).
- Sirve bien caliente, de preferencia en un jarrito de barro. Decora con una estrella de anís flotando arriba; se verá hermoso. Y si tienes niños en casa, puedes decirles que es una estrella mágica que bajaste del cielo solo para ellos.
De la receta a tu Alacena
¿Lista para prepararla? Consigue los ingredientes con el sabor y la frescura de Lady Regaliz:
Para cerrar
Que este atole te abrigue por dentro y te recuerde que las mañanas más felices son las que huelen a canela, a especias y a familia.
Con cariño,
Lady Regaliz (GMCM)

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