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Autor: Lady Regaliz

  • Atole de chocolate con arroz y pinole

    Atole de chocolate con arroz y pinole

    En pocas palabras: el atole de chocolate con arroz y pinole es una bebida espesa y reconfortante de origen poblano, hecha con chocolate de metate, endulzada con piloncillo y perfumada con canela, clavo y anís. Rinde de 6 a 8 tazas y se sirve bien caliente, de preferencia acompañada de pan de muerto o un buen pan dulce.

    La memoria

    Esta receta la preparo siempre pensando en mi hermana Diana. A ella le fascinan los atoles, y este en especial guarda un lugar muy hondo en nuestra familia: es de origen poblano, de esos que se hacen para las ofrendas, para acompañar el levantamiento del altar y compartir el pan con los que amamos.

    Al principio era mi papá quien nos traía el atole ya hecho desde Puebla, como un regalito que olía a hogar. Hoy lo preparamos nosotros, y confieso que es uno de mis momentos favoritos: ver cómo la cocina entera se llena del aroma del clavo de olor, el anís y el chocolate… y ver la carita de felicidad de Diana cuando le sirvo su taza bien calientita.

    Porque al final, un atole no es solo una bebida: es memoria, es familia, es amor servido en una taza.

    La receta: Atole de chocolate con arroz y pinole (6 a 8 porciones)

    Ingredientes

    • 1 taza de pinole
    • ¼ taza de arroz
    • 500 ml de agua (para cocer el arroz)
    • 1 rama de canela
    • 2 clavos de olor
    • 2 estrellas de anís
    • 1 cucharadita de extracto de vainilla Lady Regaliz
    • 2 tablillas de chocolate de metate
    • 1 trozo de piloncillo
    • 1,500 ml de leche entera
    • 500 ml de leche evaporada

    Preparación

    1. Cuece el arroz con las especias. En una olla, pon el arroz con los clavos de olor y las estrellas de anís en 500 ml de agua, y caliéntalo unos 15 minutos.
    2. Prepara la base de leche. Aparte, disuelve el pinole en la leche entera fría (así no se hacen grumos) y ponla a calentar con las tablillas de chocolate troceadas, la rama de canela y el piloncillo, moviendo constantemente hasta que se disuelvan.
    3. Une todo y espesa. Incorpora el arroz —junto con el agua que le sobró— a la leche con pinole y chocolate. Ahora sí, cocina moviendo sin parar hasta que el atole espese, unos 15 a 20 minutos.
    4. El toque final. Añade la leche evaporada y la vainilla Lady Regaliz. Prueba, ajusta el dulzor y cocina unos minutos más. Retira la canela, los clavos y el anís.
    5. Sirve bien caliente, de preferencia con un buen pan de muerto.

    Consejo de la botica

    Si lo quieres más espeso, agrega un poco más de pinole disuelto en leche fría; si lo prefieres ligero, un chorrito extra de leche. Y un secretito: usa un buen chocolate de metate y verás cómo cambia todo, el aroma llena la casa y el sabor se vuelve inolvidable.

    De la receta a tu Alacena

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    Para cerrar

    Deseo que lo prepares con calma, que tu cocina se llene de aromas y que lo compartas en familia, bien calientito, con los que más quieres. Que cada taza te traiga un recuerdo bonito.

    Si te gustan estas recetas de familia, encuentra muchas más en nuestro blog de recetas.

    Con cariño,
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Costillita de cerdo en salsa verde con verdolagas

    Costillita de cerdo en salsa verde con verdolagas

    En pocas palabras: costillita y maciza de cerdo cocidas hasta dorarse en su propia grasa, guisadas en salsa verde de tomatillo y chile serrano, con verdolagas tiernas al final. Rinde de 4 a 6 porciones y se sirve con arroz blanco con epazote, frijolitos refritos, tortillas calientes y agua de limón.

    La memoria

    Las verdolagas son un platillo que me gusta mucho. Mi madre las preparaba en salsa verde, ya sea con pollo o con carne de cerdo; no tengo una preferida, ambas para mí son una delicia. Como ya saben, mi tío Miguel es el cocinero actual, y siempre que las cocina nos hace un arroz blanco con mucho epazote y nunca faltan los “frijolitos chinos” (así les llamamos en casa a los frijolitos refritos).

    Recuerdo que siempre, al llegar de la escuela, la comida ya estaba lista. Desde que abríamos la puerta de la casa y caminábamos por el patio, el olor a carnita de cerdo con verdolagas nos atrapaba. Al entrar, lo que ya nos esperaba en la mesa eran las tortillas calientes y una jarra enorme de agua de limón. Lo primero que hacía era tomar un vaso fresco de esa rica agua; no es por nada, pero el agua de mi tío Miguel es deliciosa, y aunque sea de limón, me abría todavía más el apetito. Después, todos juntos nos sentábamos a comer en familia. Qué bonita niñez y adolescencia tuve, siempre llena de calor de hogar… lo mismo que estoy replicando ahora con mi propia familia.

    La receta: Costillita de cerdo en salsa verde con verdolagas (4 a 6 porciones)

    Ingredientes

    • 1 kg de carne de cerdo (maciza y/o costillita)
    • 3 manojos de verdolagas, lavadas, desinfectadas y sin los tallos gruesos (para no encontrarte ningún tronco, ¡jeje!)
    • 500 g de tomatillos verdes sin cáscara
    • 3 a 5 chiles serranos (al gusto)
    • 1 cebolla blanca pequeña
    • 3 dientes de ajo
    • Unas ramitas de cilantro fresco
    • Sal y pimienta al gusto
    • 1 cucharada de aceite vegetal

    Preparación

    1. Cocinar la carne. Coloca la carne de cerdo en una cacerola amplia con suficiente agua para cubrirla, un trozo de cebolla, un diente de ajo y sal al gusto. Cocina a fuego medio-alto hasta que el agua se evapore por completo; en ese punto, deja que la carne comience a dorarse ligeramente en su propia grasa (puedes agregar una cucharada de aceite si lo consideras necesario).
    2. Hacer la salsa. Hierve los tomatillos y los chiles serranos en una olla con agua durante 10 a 12 minutos, hasta que cambien de color y se suavicen.
    3. Licuar. Licúa los tomatillos y chiles cocidos junto con el resto de la cebolla, dos dientes de ajo, el cilantro y sal al gusto. Usa la cantidad de agua que requieras según lo caldoso que prefieras tu platillo.
    4. Guisar. Vierte la salsa verde sobre la carne de cerdo ya dorada y deja hervir a fuego medio durante 5 a 10 minutos para que los sabores se concentren y se sazonen perfectamente.
    5. Añadir las verdolagas. Incorpora las verdolagas limpias y escurridas, mezcla suavemente y deja cocinar a fuego bajo por otros 10 a 15 minutos más, hasta que las verdolagas estén suaves y la carne se sienta muy tierna. Rectifica de sal si es necesario.

    Consejo de la botica

    Puedes usar carne maciza de cerdo en trozos o combinarla con costilla. Mi tío combinaba maciza y costillita… ¡una auténtica delicia! Sirve caliente y acompaña de arroz blanco con epazote y unos buenos frijolitos refritos.

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    Deseo que disfrutes este platillo en familia y que te llene de recuerdos hermosos.

    Con cariño,
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Romeritos con mole almendrado: el platillo que en mi casa no espera a diciembre

    Romeritos con mole almendrado: el platillo que en mi casa no espera a diciembre

    La memoria

    En mi casa amamos el mole almendrado dulce. Lo comemos muy seguido: en enmoladas, en cemitas, con costillita de cerdo o en romeritos, que son uno de mis platillos favoritos desde que tengo memoria.

    Mi mamá dedicaba buena parte del día a cocinarlos. Los limpiaba, verificaba que cada brote estuviera de verdad tiernito, los ponía a hervir y, ya listos, los escurría muy bien: no le gustaba que soltaran agua dentro de su mole, el cual había hecho con esmero. Les ponía sus camaroncitos, pelando con sumo cuidado cada uno de ellos, y hacía unas tortitas de pulpa de camarón muy suavecitas y esponjadas.

    ¡Pero qué delicia! En diciembre me encanta acompañarlos de pan recién horneado, doradito, de costra suave y crujiente. Me sirvo un buen plato y, a decir verdad, me lo como sin cuchara, usando el pan como utensilio, y lo acompaño con una taza de ponche. Es, sin dudarlo, una de mis comidas favoritas.

    Hoy en día mi tío Miguel nos los cocina con la misma entrega que mi madre tenía. Mi hermana Diana es su subchef, y juntos hacen unos romeritos tan dignos que cualquier platillo siente envidia.

    La receta: Romeritos con mole almendrado y tortitas de camarón (8 porciones)

    Ingredientes

    • 1 kg de romeritos limpios y lavados
    • 3 tazas de pasta de mole almendrado dulce (en pasta o en polvo)
    • 4 tazas de caldo de pollo, o al gusto según espese
    • 1 tablilla (200 g) de chocolate de metate
    • 500 g de papas cambray cocidas y peladas
    • 150 g de camarones secos deshidratados, enteros y pelados
    • Opcional: 6 nopales medianos cocidos y cortados en tiras (en casa los preferimos sin ellos)

    Para las tortitas de camarón (aproximadamente 12 medianas):

    • 250 g de pulpa de camarón molida
    • 6 a 8 huevos, claras y yemas separadas
    • Aceite vegetal, el necesario para freír

    Preparación

    1. Cocina los vegetales. Hierve los romeritos limpios en agua con sal y un trozo de cebolla durante 15 minutos. Retíralos, exprímelos muy bien con las manos para quitarles el exceso de agua y resérvalos. Cuece aparte las papas cambray.
    2. Prepara el mole. En una cazuela grande con un poco de aceite, acitrona ligeramente una porción pequeña de los camarones secos. Disuelve la pasta o el polvo de mole en el caldo de pollo caliente, añade la tablilla de chocolate de metate y deja que hierva a fuego medio hasta que espese y se sazone correctamente.
    3. Integra la base. Agrega los romeritos bien escurridos, las papas cambray y el resto de los camarones secos enteros al mole. Deja cocinar a fuego lento de 10 a 15 minutos para que absorban todos los sabores.
    4. Haz las tortitas de pulpa de camarón. Bate las claras a punto de turrón, hasta que formen picos firmes. Incorpora las yemas suavemente y añade la pulpa de camarón molida con movimientos envolventes. Forma cucharadas de la mezcla y fríelas en aceite bien caliente hasta que estén doradas por ambos lados. Escúrrelas en papel absorbente.
    5. Sirve. Puedes integrar una parte de las tortitas al mole con romeritos unos minutos antes de servir, o colocarlas encima de cada plato al momento de llevarlo a la mesa para que conserven su textura crujiente.

    Consejo de la botica

    El secreto está en escurrir los romeritos hasta que no suelten una gota. Si entran con agua a la cazuela, aguadan el mole que tanto trabajo costó sazonar. Y acompáñalos con un buen trozo de pan doradito y crujiente: en esta casa se comen sin cuchara.

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    Para cerrar

    Hay platillos a los que les pusimos fecha sin que ellos la pidieran. Los romeritos saben a diciembre porque así nos los enseñaron, pero en mi casa se comen en marzo, en julio y cualquier martes que se nos antoje. Un platillo no debería tener que esperar once meses para que lo dejemos existir.

    Deseo que los disfrutes en familia y que, al comerlos, regreses al pasado: a tu niñez, o a un momento importante de tu vida.

    Con cariño,
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Mole en pasta por mayoreo para restaurantes: cuál elegir y precio por kilo

    Mole en pasta por mayoreo para restaurantes: cuál elegir y precio por kilo

    El mole en pasta por mayoreo para restaurantes y fondas cuesta en Lady Regaliz $550 MXN el kilo en la mayoría de las variedades: poblano, negro oaxaqueño, Tololoapan, pipián verde, mole con ajonjolí y adobo rojo, entre otros. Se vende en presentaciones de 250 g, 500 g y 1 kg. Puedes combinar moles, chiles y especias en el mismo pedido.

    Qué mole elegir para tu cocina

    Mole Perfil Va bien con Precio por kg
    Poblano en pasta Dulce, achocolatado, especiado Guajolote, pollo, enchiladas $550
    Negro oaxaqueño en pasta Profundo, ahumado, ligero amargor Pollo, tamales $550
    Tololoapan en pasta Guerrerense, frutal y complejo Pollo, cerdo $550
    Pipián verde en pasta Herbal, de pepita Pollo, cerdo, verduras $550
    Mole con ajonjolí en pasta Tostado, con ajonjolí Pollo, enchiladas $550
    Adobo rojo en pasta Chiles secos y especias Carnes adobadas, tacos, tortas $550
    Mole almendrado en pasta Suave, con almendra Pollo, enchiladas $550

    También hay versiones en polvo de varios moles y del adobo, al mismo precio por kilo. Puedes ver todos en productos artesanales.

    Cuánto mole necesitas

    Como regla de cocina, el mole en pasta se rinde diluyéndolo en caldo, así que un kilo de pasta da para varias porciones; la proporción exacta depende de qué tan espeso lo sirvas y de cada receta. Para calcular tu compra, mide cuánta pasta usas en una semana normal y multiplica por las semanas que quieras tener en inventario.

    Cómo comprar por mayoreo

    1. Agrega los moles que necesites en la presentación que prefieras (250 g, 500 g o 1 kg).
    2. Combina con chiles secos y especias: se suman todos los kilos del pedido.
    3. Paga en línea; tu pedido sale en 1 a 2 días hábiles, sellado al vacío.

    Ejemplo: 3 kg de mole poblano en pasta + 2 kg de adobo rojo en pasta = 5 kg y $2,750 en productos. El envío se calcula en el carrito según tu destino.

    Cómo llega y cómo guardarlo

    • Cada producto se envía sellado al vacío para conservar aroma y frescura.
    • El pedido sale en 1 a 2 días hábiles y se envía a toda la República. En la Ciudad de México también hay entrega local y recolección.
    • Una vez abierto, guárdalo en recipiente hermético, en lugar fresco y seco.

    Preguntas frecuentes

    ¿Puedo mezclar varios moles?

    Sí. Se suman los kilos de todo el carrito, sin importar el producto o la presentación.

    ¿Pueden surtir pedidos recurrentes para mi restaurante?

    Sí. Escribe a hola@ladyregaliz.com o por WhatsApp con los productos, kilos y frecuencia que necesitas.

    Consulta todas las condiciones en mayoreo de especias, chiles secos y moles, o lee la guía de moles y productos artesanales.

  • Chiles secos por mayoreo para restaurantes: precio por kilo y cómo comprar

    Chiles secos por mayoreo para restaurantes: precio por kilo y cómo comprar

    Para un restaurante, una fonda o una taquería en México, los chiles secos que más se compran por volumen son guajillo, ancho, pasilla, de árbol, morita y chipotle. En Lady Regaliz el kilo de la mayoría cuesta $550 MXN (el chile de árbol de Yahualica, $500). Puedes combinar cualquier producto en el mismo pedido, sin trámites ni cotización.

    Precio por kilo de los chiles secos más usados en cocina

    Precios publicados en la tienda, en presentación de 1 kg. También hay presentaciones de 100 g, 250 g y 500 g.

    Chile Precio por kg Para qué se usa
    Guajillo fino $550 Pozole rojo, birria, adobos, salsas para enchiladas
    Guajillo puya $550 Salsas más picosas, pozole, menudo
    Ancho premium $550 Moles, chiles rellenos, adobos, caldillos
    Pasilla selecto $550 Moles, salsa de pasilla, sopa de tortilla
    De árbol de Yahualica $500 Salsas de mesa para tacos, aceites enchilados
    Morita fino $550 Salsas ahumadas, tinga, salsas para mariscos
    Chipotle meco $550 Adobos, salsas ahumadas, escabeches
    Cascabel selecto $550 Salsas tatemadas, salsa de cascabel
    Costeño selecto $650 Cocina oaxaqueña, salsas y moles costeños
    Mulato de gala $750 Mole poblano y moles de fiesta

    Cómo comprar por mayoreo

    1. Agrega al carrito los chiles, especias o moles que necesites, en la presentación que prefieras.
    2. Combina chiles, especias y moles en un mismo pedido, en bolsas de 250 g, 500 g o 1 kg.
    3. Paga en línea; tu pedido sale en 1 a 2 días hábiles, sellado al vacío.

    Ejemplo de pedido para una cocina de pozole y tacos

    Producto Cantidad Subtotal
    Guajillo fino 2 kg $1,100
    Ancho premium 1 kg $550
    Pasilla selecto 1 kg $550
    De árbol de Yahualica 1 kg $500
    Total 5 kg $2,700

    El envío se calcula en el carrito según tu destino.

    Qué revisar al comprar chiles secos por volumen

    • Que el chile esté flexible, no quebradizo. Un chile que se rompe al doblarlo lleva demasiado tiempo almacenado y pierde aroma.
    • Color parejo y brillante. Las manchas blancas o el color opaco indican humedad o mal almacenamiento.
    • Empaque cerrado. En Lady Regaliz cada producto se envía sellado al vacío, lo que conserva el aroma y protege de la humedad.
    • Guárdalo bien en tu cocina. Lugar fresco, seco y sin luz directa; una vez abierto, en recipiente hermético.

    Para quién es el mayoreo

    Restaurantes y fondas, taquerías y pozolerías, cafeterías y panaderías, tiendas gourmet y de abarrotes finos, banquetes y servicios de catering, y cocineros que compran por volumen para su negocio. Además de chiles, puedes combinar especias, condimentos finos y moles artesanales en el mismo pedido.

    Preguntas frecuentes

    ¿Envían a todo México?

    Sí, a toda la República. En la Ciudad de México también hay entrega local y recolección. El pedido sale en 1 a 2 días hábiles.

    ¿Pueden surtir pedidos recurrentes o de más volumen?

    Sí. Escribe a hola@ladyregaliz.com o por WhatsApp con los productos, kilos y frecuencia que necesitas.

    Conoce todas las condiciones en mayoreo de especias, chiles secos y moles o arma tu pedido desde la categoría de chiles secos.

  • Los huauzontles de mi tío Miguel: el platillo que Mario limpiaba hasta la ramita

    Los huauzontles de mi tío Miguel: el platillo que Mario limpiaba hasta la ramita

    La memoria

    Como bien saben, en mi casa la cocinera estrella era mi madre: todo lo hacía meticulosamente y con un sazón exquisito. Cuando ella enfermó, ese papel lo tomó mi tío Miguel y, claro, era de esperarse: él tenía el mismo sazón de mi abuelita y de mi mamá.

    Sus huauzontles son deliciosos. Incluso son el platillo favorito de mi sobrino Mario. Desde que era un niño de apenas tres años lo veías sentado en la mesa comiendo un rico huauzontle en salsa de chile pasilla. Sí, aunque suene increíble, era un niño que disfrutaba la comida que se le preparaba en casa, y no importaba que tuviera chile: dejaba las ramitas del huauzontle completamente limpias, y nos daba tanta ternura ver su carita llena de salsa.

    Hoy Mario ya no tiene tres años. Ya es un adulto y padre de una hermosa niña, pero no olvida esos ricos huauzontles que mi tío Miguel preparaba.

    La receta: Huauzontles capeados en salsa de chile pasilla (4 porciones)

    Ingredientes

    • 1 kg de huauzontles frescos
    • 250 g de queso fresco, panela o quesillo, cortado en trozos
    • 5 a 6 chiles pasilla secos
    • 6 jitomates guaje o rojos
    • 1/4 de cebolla y 2 dientes de ajo
    • 4 a 5 huevos
    • 1/2 taza de harina de trigo
    • Aceite vegetal, el necesario para freír
    • Sal al gusto

    Preparación

    Los huauzontles:

    1. Límpialos. Retira los tallos gruesos y deja solo las ramitas con florecitas, los «arbolitos». Lávalos muy bien.
    2. Cuécelos. Hierve agua con sal en una olla grande, agrega los huauzontles y cuécelos de 5 a 10 minutos, hasta que estén suaves.
    3. Escúrrelos. Déjalos enfriar y presiónalos con las manos para quitarles el exceso de agua.
    4. Arma los manojos. Toma porciones pequeñas de huauzontles, coloca un trozo de queso en el centro y envuelve para formar pequeños rollitos o tortitas.
    5. Enharínalos. Pásalos ligeramente por harina de trigo para que el huevo se adhiera mejor.

    La salsa de chile pasilla:

    1. Prepara los chiles. Desvena y retira las semillas de los chiles pasilla. Tuéstalos ligeramente en un comal y ponlos a remojar en agua caliente durante 10 minutos para que se hidraten.
    2. Asa lo demás. En el mismo comal asa los jitomates, la cebolla y los ajos.
    3. Licúa. Muele los chiles hidratados con los jitomates asados, la cebolla, el ajo y un poco de agua o caldo. Agrega sal al gusto.
    4. Sazona. Sofríe la salsa en una cacerola con un poco de aceite caliente a fuego medio, unos minutos, hasta que hierva y agarre sabor.

    El capeado y el armado final:

    1. Bate el huevo. Sube las claras a punto de turrón, hasta que formen picos firmes. Incorpora las yemas de forma envolvente y una pizca de sal.
    2. Capea y fríe. Calienta aceite en un sartén hondo. Pasa cada manojo de huauzontle con queso por el huevo batido y fríelos hasta que estén dorados por ambos lados. Escúrrelos en papel absorbente.
    3. Intégralos a la salsa. Coloca los huauzontles fritos dentro de la cacerola con la salsa de chile pasilla caliente y deja hervir a fuego lento de 10 a 15 minutos, para que los sabores se mezclen.

    Consejo de la botica

    Son laboriosos, pero son un manjar. Mientras los guisos se cocinan puedes aprovechar y hacer unos frijolitos de la olla para acompañarlos, aunque también se llevan muy bien con un arroz blanco preparado con epazote.

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    Hay platillos que se heredan sin que nadie lo anuncie. Mi madre enfermó y mi tío Miguel se paró frente a la estufa, y el sazón siguió ahí, intacto, como si la receta supiera a quién pasarse. Eso es lo que de verdad se cocina en una casa.

    Y si algún día ves a un niño de tres años dejando las ramitas limpias y la cara embarrada de salsa, ya sabes que esa receta tiene cuerda para otros treinta años.

    De mi alacena a la tuya, con amor y devoción.
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Tamales de sal y dulce: el cumpleaños de mi tío Miguel y la masa del molino

    Tamales de sal y dulce: el cumpleaños de mi tío Miguel y la masa del molino

    La memoria

    Este fin de semana celebramos el cumpleaños de mi tío Miguel. Se le antojaron unos tamales, así que pusimos manos a la masa y los hicimos. Qué día tan maravilloso pasamos: la familia reunida, riendo, mi hermana y yo molestando a mi tío, sintiendo esa complicidad idéntica a cuando éramos niñas y lo acompañábamos —a él a hacer buñuelos o a mi abuelita a hacer tamales—, porque el Día de la Candelaria o en cualquier gran festejo nunca faltaban en casa.

    Aunque en ese entonces era un poco más laborioso, porque a mi abuelita le gustaba hacer la masa desde cero y acremar la manteca a mano (¡horas invertidas para un gran antojo!), hoy los preparamos de una manera más sencilla. En el molino de la colonia te dan la masa con la medida exacta de manteca y maíz; solo es llegar a casa, dividir y consentir a todos con unos de sal y unos de dulce. 🤎

    La receta: Tamales tradicionales de sal y dulce (40 porciones)

    Ingredientes

    Para 40 tamales:

    • 4 kg de masa para tamales traída del molino (cerciórate de que te den cuatro molidas)
    • 3 pechugas de pollo cocidas y desmenuzadas
    • Azúcar, colorante rosa y sal en cantidad necesaria
    • Epazote al gusto
    • 10 jitomates
    • 10 chiles cuaresmeños
    • 900 g de queso Gouda
    • 3 rollos de hojas de tamal
    • 200 g de pasas güeras
    • 1 cebolla y 3 dientes de ajo

    Preparación

    1. Las hojas. Lava en abundante agua las hojas de tamal y déjalas remojando en agua limpia unos minutos. Tira el agua y resérvalas.
    2. El relleno. Corta el queso Gouda en tiras.
    3. Divide la masa. Sepárala en dos porciones a tu consideración: una para los tamales salados y otra para los dulces. A la dulce agrégale azúcar al gusto, una pizca de colorante rosa y las pasas güeras, y mezcla de manera uniforme para que todo se integre. A la salada, sal al gusto y mezcla bien.
    4. Haz la salsa. Sofríe la cebolla y el ajo picados. Agrega 5 jitomates picados y 5 molidos previamente, añade los chiles cuaresmeños en rajas y usa un poco del caldo de la cocción de las pechugas para incorporar. Deja que rompa el hervor.
    5. Forma los tamales dulces. Con ayuda de una cuchara, coloca una porción de masa dulce dentro de la hoja y espárcela de manera uniforme. Cierra la hoja doblando a la mitad.
    6. Forma los tamales salados. Coloca masa salada en la hoja, extiende y añade pollo desmenuzado, un buen cucharón de salsa y una tira de queso Gouda al gusto. Cierra doblando por la mitad.
    7. La cocción. En una olla tamalera agrega agua sin que sobrepase la base para el vapor. Coloca los tamales de uno en uno, bien parados, y usa algunas hojas de tamal rotas para rellenar los espacios y asegurar el calor. Lleva al fuego y deja cocer al vapor por al menos dos horas.
    8. La prueba. Sabrás que están listos cuando la masa se despegue fácilmente de la hoja.

    Deseo que los disfrutes, que prepares un rico chocolate o un jarrito de café caliente y que, en familia, disfrutes de este gran manjar. 🫙✨

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    Para cerrar

    Los tamales nunca son de una sola persona. Alguien lava las hojas, alguien bate, alguien acomoda la olla, y entre todos se arma el desorden más bonito de la cocina. Por eso saben distinto cuando se hacen en familia: porque llevan las manos de todos.

    Felices años, tío Miguel. 🤎

    De mi alacena a la tuya, con amor y devoción.
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Albóndigas en caldito rojo: el huevo escondido y la paciencia de mi madre

    Albóndigas en caldito rojo: el huevo escondido y la paciencia de mi madre

    La memoria

    Con toda sinceridad, las mejores albóndigas que he comido en mi vida son las de mi madre y las de mi tío Miguel. Y por supuesto que todos vamos a decir que las mejores son las hechas en casa, y es verdad, porque el sabor de hogar no tiene comparación.

    Mi madre hacía sus albóndigas con una dedicación única: esperaba pacientemente a que el caldillo cambiara de color y, en algunas ocasiones, le agregaba patitas de pollo que, créeme, le daban un cuerpo y un sabor deliciosos al caldo. Hoy te comparto la receta de mi madre, que es la misma que mi tío Miguel nos sigue preparando. 🤎

    La receta: Albóndigas en caldito rojo (6 porciones)

    Ingredientes

    • 400 g de carne de puerco molida
    • 400 g de carne de res molida
    • 1/3 de taza de arroz
    • 3 huevos enteros
    • 5 jitomates
    • 1 chile cuaresmeño (jalapeño)
    • Ajo y cebolla al gusto
    • Sal al gusto
    • 1 pizca de pimienta negra y pimienta blanca

    Preparación

    1. Prepara el arroz. Enjuaga el arroz y ponlo a remojar 15 minutos en agua tibia. Después llévalo al fuego otros 20 minutos y resérvalo.
    2. Cuece los huevos. Ponlos en agua hasta que queden bien duros.
    3. Mezcla la carne. En un recipiente integra por completo las dos carnes, la sal, el arroz y las dos pimientas.
    4. Forma las albóndigas. Haz bolitas de carne y rellena cada una con un trocito de huevo duro, procurando que lleve un poco de clara y un poco de yema.
    5. Haz el caldillo. Muele los jitomates con el ajo, la cebolla y un poco de agua. Reserva.
    6. Sazona. En una cacerola calienta un chorrito de aceite y vierte el caldillo de jitomate molido con sal y caldo de pollo al gusto. Prueba el sabor antes de meter las albóndigas; este es el momento de agregar el chile cuaresmeño entero o abierto.
    7. Agrega las albóndigas. Colócalas una a una con cuidado para que empiecen a cocerse.
    8. Deja que se hagan. Tapa la cacerola y deja hervir a flama media hasta que la carne esté bien cocida. Sírvelas con un rico arroz blanco perfumado con su buena rama de epazote. 🌿

    Consejo de la botica

    A mí me fascinan las albóndigas, y mi tío prepara unas en caldillo de tomate verde que son simplemente una delicia. Puedes probar la receta sustituyendo los jitomates por tomates verdes y agregando una ramita de cilantro fresco.

    Deseo que las disfrutes tanto como yo, acompañadas de unas tortillas calientitas y un vaso bien frío de agua de horchata. 🫙✨

    De la receta a tu Alacena

    ¿Lista para prepararlas? Consigue los ingredientes con el sabor y la frescura de Lady Regaliz:

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    Para cerrar

    Lo que hace distintas a estas albóndigas no es ningún ingrediente raro: es la paciencia. Esperar a que el caldillo cambie de color, sin prisa, viendo cómo el jitomate pasa de crudo a hondo. Mi madre lo sabía, y mi tío Miguel lo sigue sabiendo.

    De mi alacena a la tuya, con amor y devoción.
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Chiles rellenos de queso: el capeado que mi tío Miguel batía con un tenedor

    Chiles rellenos de queso: el capeado que mi tío Miguel batía con un tenedor

    La memoria

    Preparar chiles rellenos no es una receta que requiera un gran conocimiento gastronómico ni una gran destreza en la cocina. Hace unos días platicaba con una amiga muy querida; me mostró unos hermosos chiles poblanos que ella pretendía hacer en nogada. Yo acababa de comer chiles en nogada, así que no se me antojaron… pero sí se me antojaron unos chiles rellenos de queso. Con esa intención te cuento algo de mi memoria y te dejo la receta de unos chiles poblanos capeados rellenos de queso manchego en caldillo de jitomate, acompañados de un arroz rojo.

    Recuerdo cuando mi madre hacía chiles rellenos: los capeaba con mucha paciencia y dedicación. Todo alimento que requería capeado recibía la ayuda de mi tío Miguel. Recuerdo a mi madre decirle: «Carnalito, ¿me ayudas con el huevo?». Mi tío levantaba las claras con un tenedor y siempre usaba el mismo recipiente, una cacerolita pequeña de peltre color blanco con florecitas rosas. Mientras le ayudaba, se ponían a platicar; eran unos cómplices perfectos. A veces mi tío se quedaba en la cocina con ella y hacía el arroz, o una salsa deliciosa de chile morita.

    La receta: Chiles poblanos rellenos de queso en caldillo rojo (4 porciones)

    Ingredientes

    Para los chiles:

    • 4 chiles poblanos grandes
    • 150 g de queso fresco, panela o manchego (con manchego quedan deliciosos)
    • 3 huevos, separados en claras y yemas
    • 2 cucharadas de harina de trigo
    • Aceite vegetal para freír

    Para el caldillo rojo:

    • 4 jitomates rojos maduros
    • 1/4 de cebolla
    • 1 diente de ajo
    • 2 tazas de caldo de pollo o agua
    • 1 cucharada de aceite
    • Sal y pimienta al gusto

    Preparación

    1. Asa y limpia los chiles. Asa los poblanos directamente en la lumbre de la estufa hasta que su piel esté negra. Métete los chiles en una bolsa de plástico 10 minutos para que suden y la piel salga con facilidad. Sácalos y quita la piel quemada con las manos o con un cuchillo, con mucho cuidado. Haz un corte vertical de lado a lado en cada chile y retira las semillas con una cuchara.
    2. Rellena los chiles. Corta el queso en tiras largas y métete las tiras dentro de cada poblano. Cierra el chile con un palillo si hace falta, para que no se salga el queso. Pasa cada chile relleno por un poco de harina de trigo por fuera.
    3. Haz el caldillo rojo. Cuece los jitomates, la cebolla y el ajo en una olla con agua hasta que estén suaves. Licúalos con las dos tazas de caldo de pollo o agua, sal y pimienta. Calienta una cucharada de aceite en una olla mediana y vierte la salsa licuada. Deja hervir a fuego medio unos 10 minutos, hasta que el color cambie y se sienta bien sazonado. Apaga y reserva.
    4. Capea los chiles. Separa claras y yemas en dos tazones limpios. Bate las claras con batidora o con tenedor hasta que hagan espuma firme, a punto de turrón. Agrega las yemas y mezcla con suavidad usando una espátula. Calienta abundante aceite en una sartén honda. Pasa cada chile enharinado por la mezcla de huevo y colócalo con cuidado en el aceite caliente. Voltéalo cuando la capa de abajo esté dorada y deja que se cocine bien por todos lados. Sácalos y ponlos sobre servilletas de papel para quitar el exceso de grasa.
    5. A servir. Coloca los chiles capeados dentro del caldillo rojo. Sirve cada uno con cuidado y acompaña con un rico arroz rojo y unos frijoles de la olla.

    Deseo de corazón que disfrutes este platillo típico: es laborioso, pero vale la pena.

    Consejo de la botica

    Al caldillo rojo puedes agregarle un chile serrano fresco. Le dará un sabor todavía más rico al caldito.

    De la receta a tu Alacena

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    Que estos chiles rellenos te recuerden que las mejores recetas casi nunca se hacen solas. Siempre hay alguien levantando las claras con un tenedor, en la misma cacerolita de peltre de siempre, mientras la plática se alarga y la cocina huele a jitomate.

    De mi alacena a la tuya, con amor y devoción.
    Lady Regaliz (GMCM)

  • Guía de moles, bacalao y productos artesanales mexicanos

    Hay ingredientes que no se fabrican: se hacen. Un mole que alguien molió, un pescado que alguien secó al sol, una vaina de vainilla que tardó nueve meses en curarse. Esta guía es sobre los 30 productos artesanales de nuestra alacena.

    Los moles: cuál es cuál

    Es la pregunta más frecuente de esta categoría. Todos son mole, pero no saben igual ni sirven para lo mismo.

    Mole Perfil Va bien con
    Poblano Dulce, achocolatado, especiado Guajolote, pollo, enchiladas
    Negro oaxaqueño Profundo, ahumado, ligero amargor Pollo, tamales, celebraciones
    Tololoapan Guerrerense, frutal y complejo Pollo, cerdo
    Almendrado Suave, cremoso, poco picante Pollo, ideal para niños
    Con ajonjolí Tostado, terroso Pollo, verduras
    Con piñón rosa Delicado, mantecoso Aves, ocasiones especiales
    Pipián verde Fresco, herbal, a pepita Pollo, cerdo, verduras
    Pipián rojo Terroso, con chile seco Cerdo, pollo
    Adobo rojo Ácido, especiado, para marinar Cochinita, tacos al pastor, cerdo

    Poblano · Negro oaxaqueño · Tololoapan · Almendrado · Con ajonjolí · Con piñón rosa · Pipián verde · Pipián rojo · Adobo rojo · Mole de la Casa

    ¿Pasta o polvo?

    La pasta tiene más sabor y cuerpo porque conserva las grasas de los ingredientes molidos; se diluye en caldo caliente poco a poco. El polvo es más práctico, dura más y ocupa menos, pero rinde un mole más ligero. Para una comida importante, pasta.

    Almendrado en polvo · Pipián verde en polvo · Piñón en polvo

    Pescados y mariscos secos

    Se secan con sal y sol, como se ha hecho siempre. Todos necesitan desalarse antes de usarse: el bacalao, de 24 a 48 horas cambiando el agua tres o cuatro veces; los camarones, un enjuague o remojo corto según la receta.

    Bacalao Langa · Lomo de bacalao noruego · Cherna de Campeche · Cazón en filete · Robalo seco · Camarón gigante de Escuinapa · Camarón mediano con cabeza · Camarón sin cabeza · Pulpa de camarón · Charal tripilla de Pátzcuaro

    Dulces y de despensa

    La vainilla de Papantla es de las mejores del mundo y viene de Veracruz. En vaina rinde más y perfuma mejor; el extracto es más práctico para repostería diaria.

    El piloncillo de cono es caña de azúcar evaporada sin refinar: sabe a melaza y no se compara con el azúcar mascabado industrial.

    Vainilla en vaina · Extracto de vainilla · Piloncillo de cono · Pinole artesanal · Chocolate de metate · Pepita molida

    Preguntas frecuentes

    ¿Cuál es la diferencia entre mole poblano y mole negro oaxaqueño?

    El poblano es más dulce y achocolatado, de color rojizo oscuro, y lleva ancho, mulato y pasilla como base. El negro oaxaqueño es casi negro y su color viene de quemar los chiles a propósito —chilhuacle, principalmente— lo que le da un amargor controlado y un fondo ahumado profundo. El poblano es más accesible al paladar; el negro es más complejo.

    ¿Cómo se prepara el mole en pasta?

    Se diluye poco a poco en caldo caliente —de pollo o guajolote— revolviendo constante hasta que quede terso. Nunca de golpe: se hacen grumos y ya no se quitan. Se calcula alrededor de un litro de caldo por cada 200 g de pasta, ajustando al espesor que te guste. Después se deja hervir a fuego bajo unos 20 minutos, moviendo para que no se pegue.

    ¿Cuánto tiempo hay que desalar el bacalao?

    De 24 a 48 horas en refrigeración, cambiando el agua tres o cuatro veces. Las piezas gruesas necesitan más tiempo que las delgadas. Para saber si ya está, prueba un pedacito del borde: debe saber salado pero comestible, no agresivo.

    ¿Qué diferencia hay entre la vainilla en vaina y el extracto?

    La vaina tiene el sabor completo, con todas sus notas florales, y rinde mucho: una vaina alcanza para un litro de leche o crema, y después se puede secar y meter en azúcar para aromatizarla. El extracto es más práctico y consistente para repostería diaria. La de Papantla, en cualquiera de las dos formas, es de las mejores del mundo.

    ¿El piloncillo se puede sustituir por azúcar morena?

    No del todo. El piloncillo es jugo de caña evaporado sin refinar, con sabor a melaza y minerales; la azúcar morena comercial suele ser azúcar refinada con melaza agregada. Para café de olla, ponche o capirotada, la diferencia se nota. Si tienes que sustituir, usa mascabado real, no morena industrial.

    ¿Cómo se conserva el mole en pasta?

    Cerrado y refrigerado dura varios meses. Ya preparado, de tres a cuatro días en refrigeración y hasta tres meses congelado. De hecho el mole mejora al día siguiente, cuando los sabores se asientan.

    Para cerrar

    Estos son los productos que más nos gusta buscar: los que alguien todavía hace a mano, en su casa o en su pueblo, como se hacía antes. Cada uno tiene un origen y una persona detrás.

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